Al filo del imperio y más allá

La historia hasta ahora ... (3)
Nyn y Nueva Meen

Bura no mintió. En parte.

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La historia hasta ahora ... (2)
La llegada a Ryloth

Al subir a la nave, y entre la emoción por los recientes triunfos, el despegue, y todo lo que ello suponía, nuestros aventureros se encuentran con los siguientes “detalles”:

Sólo subieron dos pasajeros a la nave, Phröz y AcPU. Los demás, por alguna extraña razón, no consiguieron alcanzar “El Colmillo”.

  • Un olor nauseabundo se había apoderado de toda la nave. Tan insoportable que casi al entrar, lo primero que decidieron fue encontrarlo para neutralizarlo. Hasta la tarea más simple se volvía incómoda de realizar.
  • Había varios sonidos mezclados en el sistema de la nave, y rebotaba en todos los espacios de ésta.
  • Además, varias señales se encontraban activadas en el panel de mando, todas parpadeando sin parar, y en un lenguaje extraño para nuestros amigos.

Después de un exhaustivo análisis y una búsqueda profunda, en toda la nave, descubrieron:

El olor provenía de un curtido de pieles que Trex había improvisado en una de las bodegas. Decidieron tirarlas por el sistema de expulsión de la nave, tanto las pieles como los productos que se estaban utilizando para tratarlas.

Los sonidos provenían, a su vez, de varios elementos en marcha en la nave en aquellos momentos.

  • Una ópera gamorreana retumbaba en el sistema de audio de la nave a todo volumen. Al entrar en el ordenador de abordo, previa localización del idioma estándar, en vez de trandoshano, pararon el hilo musical, con lo que anularon aquellos desgradables sonidos guturales que algunos llaman ópera.
  • La nave estaba programada, junto a un traspondedor instalado en la zona superior del casco de la nave, para enviar una señal periódica al centro de comunicaciones del palacio de Teemo. No pudieron desconectarlo del todo, pues el objeto debía ser manipulado físicamente, pero pudieron configurarlo para que enviara una señal cada 24h, tiempo máximo en su configuración, con la esperanza de poder desactivarlo o desmontarlo en su próxima parada.
  • Una señal de aviso alertaba de atención a un prisionero en la bodega 6.
    El combustible estaba a punto de agotarse, por lo que les dejaba pocas alternativas para dirigir la nave hacia un lugar lejano. Los más próximos según el mapa estelar, Geonosis (difícil por el carácter de los geonosianos) o Ryloth.

Cuando el grupo se dirigió a la bodega 6, descubrieron dos cosas. En un rincón, oscuro, harapiento, acurrucado y tiritando, se encontraba un T´wilek ya anciano, con uno de sus lekus herido, cortado. El izquierdo. Al otro lado, unos extraños cascarones tirados en el suelo. De enorme tamaño, Phröz reconoce que pertenecieron a un geonosiano ya muerto. En ellos, unas extrañas runas estaban grabadas, como runa familiar.

El T´wilek les propuso aterrizar en el sistema Ryloth, el más cercano en su localización actual. Si le ayudaban, Bura Ban les ofreció reparación y cobijo para unas cuantas estaciones. Al final, y con todo en su contra de nuevo, el grupo decidió aterrizar en Ryloth.

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La historia hasta ahora ... (1)
La huida de Mos Shuuta

La historia comienza una mañana en la ciudad de Mos Shuuta, espacio puerto del planeta Tatoonie. Phröz el piloto contrabandista humano y AcPU-30, un droide de servicios técnicos, ambos bajo las órdenes de Teemo el Hutt, decidieron emprender la marcha de la ciudad, con la intención, algún día, de librarse de la tiranía de Teemo. Junto a ellos, varios compañeros, un droide asesino (C7-B), un wookie (Cheen), un bothan (Wajofante), todos por desgracia condenados a servir al Hutt.

Después de urdir un plan de meses de trabajo y espera, por fin se dieron las circunstancias esperadas. Con Teemo fuera del planeta y con su guardia junto a él, el equipo había recogido información sobre posibles naves, vías de escape, puntos conflictivos, pero destino incierto. Si conseguían una nave, en el grupo había suficiente conocimiento de las rutas de astrogración como para saltar al hiperespacio y huir. La vida en el borde exterior es dura, sin embargo existen formas de ganarse unos créditos. La información era clara y concisa, Trex había atererizado con el “Colmillo de Krayt” con la esperanza de obtener cierta ayuda de Teemo, pues el carguero se encontraba averiado. El plan, simple, agarrar el carguero y salir disparados de aquel maldito y desesperante lugar.

El grupo se dirigió en primera instancia a la cantina. Por alguna razón, Teemo permitía cierta libertad a su propietario, un humano bastante desgastado y grasiento. Phröz sabía que Lhan, que así se llamaba el susodicho, podría proporcionarles la información necesaria acerca de la nave y su piloto, con lo que tendrían elementos suficientes para conseguir hacerla despegar además de ocuparse de su piloto. No era la hora más concurrida cuando entraron en la cantina. Oscura, sucia y con un olor a rancio como esa piel de bantha que se seca en una sala durante semanas, la cantina los recibió en silencio. En la penumbra de la barra, el cantinero. Pero por alguna razón la guardia que quedó en el palacio fue alertada. AcPU, el último en entrar, avistó de lejos a los gamorreanos que en esos instantes patrullaban por las instalaciones del escondite de esa sabandija.

Sin tiempo apenas para prepararse, el equipo se escondió para recibir a la guardia. Bajo mesas, en el falso techo, detrás de la barra. Lhan limpiaba con efusión un vaso desgastado y traslúcido detrás de la barra, sin levantar la mirada de éste. Al entrar la guardia, Phrön salió de debajo de una mesa y comenzó a abrir fuego. AcPU enfiló desde un lateral y hacia la puerta donde los guardias se encontraban, el wookie cargó con toda su fuerza y el bothan se ocultón tras Phrön y desenfundó su bláster con más miedo que vergüenza. Al siguiente instante, el único guardia que había conseguido sacar el arma era abatido de un golpe por el poderoso brazo de Cheen.

Lhan, en un tono calmado, miró al grupo, y comenzó a hablar. “El Colmillo de Krayt” necesitaba el motor de hiperimpulsión, que encontrarían en la chatarrería de Matt, el viejo cascarrabias, puesto que Trex había hecho escala en Mos Shutta para recogerlo. A cambio de la información, les pidió que no volvieran por allí, y que nunca revelaran su oposición al Hutt, y para ello les pide que lo golpeen, con la intención de hacer creer a Teemo que tanto él como la cantina estaban fuera del plan de fuga de los secuaces de Teemo. La nave se encontraba atracada en el muelle este de la ciudad. Sólo había que conseguir el motor, instalarlo y salir corriendo.

Tras conseguir el motor después de algunos intentos de diplomacia que acabó en violencia, el grupo se desplazó al muelle. Al llegar, instalaron el motor y se dispusieron a despegar la nave, pero encontraron que ésta estaba retenida por un rayo tractor, el cual era comandado desde la torre de control, en la parte más al norte de la ciudad. Lo que siguió después fue una serie de malas decisiones por parte del grupo que desencadenaron en varios tiroteos alrededor del espacio puerto, anunciando a todo Mos Shutta que un grupo de forajidos se estaban enfrentando a las pocas fuerzas de Teemo en la ciudad. Además, al llegar a la torre, descubrieron que una avanzada imperial estaba tomando tierra, con el permiso de la torre de control. El bothan, descuidado, entraba por la puerta principal, y al ver la guardia de la torre, asustado, comenzó a abrir fuego. Eso dio tiempo a la torre a tomar acciones defensivas y solicitar ayuda a dos escuadras imperiales que descendían en la nave de trasporte clase Lambda que estaba aterrizando en ese momento.

Pero, afortunadamente, gracias a las habilidades del grupo y a su visión estratégica, no sólo consiguieron salir de la torre victoriosos e ilesos, sino que desconectaron el rayo tractor (hizo falta un rayo de bláster para ello) y además pudieron soportar el ataque de las dos escuadras, a las cuales también vencieron, lo que les dejó libre el camino para abordar la nave, despegar y saltar al hiperespacio con cualquier rumbo que pudieran tomar. Lo importante, lo verdaderamente importante, era salir de aquel planeta con Teemo a unos cuantos años luz, lo que les daría tiempo para trazar alguna estrategia, en libertad …

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